domingo, 3 de abril de 2016

Señales

Hace unos años subí a una de las bases del Parque del Aconcagua. Pasé una de las noches más heladas de mi vida.
Era verano pero arriba hacía un frío loco, loco. Rocas, algún pastito y aves. En el campamento, encontré unos gorriones que se amontonaban alrededor de la manguera por la que me servía agua potable.

Llegué 
exhausta a mi posta y en la enfermería me dijeron que me pusiera a tomar agua para rebalancear mi oxigenación.

Detrás de mí, llegó un viejo, de lo más sonriente y con margen de aire para ponerse a inflar -ahí mismo- una almohadilla que pensaba usar para su siesta.
Era un tipo flaco, con la cara recién afeitada y con el pelo blanco peinado por el gorrito que traía. Estábamos los dos adentro de un domo de unos veinte metros de diámetro por unos varios metros de altura (cabían cuchetas en círculo). Aún era de día, así que la luz repicaba dentro del domo con bastante fuerza.

Yo estaba sentada en una colchoneta recuperando el aire y descansando los pies mientras él inflaba su almohadilla.
Nos saludamos con un gesto mudo. Entonces, le agregué algo así como:
- Qué increíble lugar, no?
Y él me contestó algo así como:
- Hermoso. Vengo acá desde hace añares. Soy médico pero siempre me ha gustado la montaña. Me jubilé y sigo subiendo. Mi familia se preocupa pero no pasa nada, subo y tengo algún mensaje en la enfermería que contesto y ya está. Es mi obligación de dar señales de vida.

El viejo hablaba y yo no podía creer que además, también, tuviera aire para conversar. Un capo.
A la mañana siguiente, salí a ver el amanecer. Éramos unas diez personas allá arriba, saliendo del domo como topos emponchados de abrigo.
Agarrada a una taza de café, esperé a que saliera el viejito estrella. Lo hizo, claro que sí, y casi listo para continuar el paseo. Nos miramos y nos saludamos de lejos: nos dimos unas mutuas señales de vida.

Bueno. Este marzo ha sido uno de los meses más extenuantes de mis últimas temporadas. Varias veces en la semana, levantándome en la madrugada para salir, me acordé del paseo por las laderas del Aconcagua y de ese viejito, cuyo nombre no sé si supe.

Mañana es lunes.
- Hola abril, espero que nos vayamos entendiendo.
Cualquier cosa, nos mandemos mutuas señales de vida.
Salú.





viernes, 1 de abril de 2016

A veces repito las canciones, a veces llueve, a veces hay bocha de covers de Bowie

it's not really work
it's just the power to charm 
i'm still standing in the wind 
but I never wave bye bye 
but I try, 
I try. 
Modern love 🎶