domingo, 8 de noviembre de 2015

*Huir de la peste

Me acordé de estos dos textos de Deleuze, en sus clases sobre Spinoza.
muchas veces los vuelvo a leer.
Creo que contienen una oportuna sabiduría:
"Hay el alma y el cuerpo, y los dos expresan una misma y única cosa; un atributo del cuerpo es también un sentido del alma (por ejemplo, la velocidad). Y por la misma razón que no sabéis lo que puede un cuerpo, que hay muchas cosas en el cuerpo que desconocéis, que rebasan vuestro conocimiento, también hay en el alma muchas cosas que rebasan vuestra conciencia. (...)
No es fácil ser un hombre libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos que expresan o desarrollan un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca a un organismo, convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia".
Y luego:
"Se definen las cosas por lo que pueden. Eso abre experimentaciones, es toda una exploración de las cosas, no tiene nada que ver con la esencia. Hay que ver a las personas como pequeños paquetes de poder. Hago como una especie de descripción de lo que las personas pueden. Desde el punto de vista de una ética, todos los existentes, todos los entes son vinculados a una escala cuantitativa que es la de la potencia. Tienen más o menos potencia. Esa cantidad diferenciable es la potencia.
El discurso ético no cesará de hablarnos no de las esencias -no cree en las esencias-, sino de la potencia, a saber: las acciones y pasiones de las cuales algo es capaz. No lo que la cosa es, sino lo que es capaz de soportar y capaz de hacer.
(...) Una vez más, se trata de la pregunta: '¿Qué puede un cuerpo?'. ¿Qué puedes en virtud de tu potencia? Es muy diferente de la pregunta moral: '¿Qué debes en virtud de tu esencia?'. He aquí entonces que la potencia constituye la escala cuantitativa de los seres. Es la cantidad de potencia lo que distingue un existente de otro. Spinoza dice muy a menudo que 'la esencia es la potencia'. ¡Comprendan el golpe filosófico que está dando!".
Y aguante todo. Hasta que la peste huya de nosotrxs.




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