viernes, 27 de febrero de 2015

Este no es un post sobre gatitos

Resulta que mi gato tiene una particularidad: habla. Mucho. Duerme horas, pasea otro tanto, pero sobre todo, se comunica. Digno de un felino, le importa bastante poco que los seres humanos sepamos qué dice exactamente. Pero habla.
Yo -quizás por un exceso de psicoanálisis- en general, interpreto que tiene hambre, que le pasa algo 'adentro', que puede incluir querer salir al patio y no poder. Cosas a las que he llegado, sabrán disculpar.
Hace unos días, en una limpieza a fondo, emergió desde abajo de un mueble un resorte de plástico perdido hacía meses. Ese Resorte es la mascota de Supimpa. Supimpa es el nombre del gato. La cosa es que con semejante hallazgo, Supimpa se entregó al silencio. Pasa Resorte rodando y detrás, Supimpa. Resorte permanece estático en el medio de la sala, Supimpa está como-recostado-a-pocos-metros: lo vigila. Así veníamos, más o menos buena onda todo. Pero el universo siempre llega a su punto de desequilibrio: ayer se volvió a perder Resorte. Tragedy.
La crónica es así:
- Supimpa grita
- Yo bajo a ver qué pasa
- Supimpa está parado frente a Resorte
- Resorte está atascado en la pata de una lámpara
- Desenredo a Resorte
- Supimpa deja de gritar.
Pasamos al día siguiente.
- Supimpa grita
- Yo me asomo a ver qué te pasa gato y ah me acuerdo de Resorte, entonces entro con mi traje de superhéroe a salvar a Resorte.
Pero Supimpa está parado en la sala y no hay Resorte en ningún lado. Me compadezco con el gato y comienzo una puntillosa búsqueda de Resorte. No está. Cómo que no está, ahora también es mi causa. Enloquecemos: gato grita, yo reviso todos los rincones llenos de penumbras, lugares que no ha tocado la civilización. Cero Resorte. En medio de la pesquisa, me compadezco conmigo, hago un par de intentos más y abandono la tarea mascotil. Y bué.
Comienzo a sospechar que Supimpa guardó a Resorte en algún lugar que god only knows, como dirían los Beach Boys en su bien llamado disco: Pet Sounds.
No lo sé. Sospecho, para coronar la tragedia irreversible, que Supimpa ni recuerda dónde está Resorte y que Resorte se ha perdido en el espacio, en algún lugar de la casa a donde ni siquiera llega la ley de gravedad.
Lo lamento mucho por todos en este hogar, pero creo que Resorte only knows..♪
Dedico este tema a Supimpa y su Resorte insondable.


sábado, 21 de febrero de 2015

*quiero un zoom

Quiero una remera y unos botines que hagan juego con la adrenalina de haber terminado un cuento. Para empezar el siguiente, o pelotear un rato entre un texto y el otro.

· Estalla la joda, nerds sensibles del mundo ·





martes, 17 de febrero de 2015

*microdancing

Un cactus que tenía en una pequeña maceta circular se autogestionó la maceta de al lado, más grande, sin plantas aún pero con tierra, quiero decir: saltó con sus ramas de espinillas, echó raíces, creció al doble de velocidad, cuestión que semanas después había otra maceta con cactus. Ahora, además, trama capullo amarillo blanco en la cima de una de sus torres.
Tengo un ambicioso cactus con velocidad nivel reino animal, licenciado en autogestión.
Tranca, en mi terraza los cactus hacen parkour.
No tengo nada más que agregar.
Todo muy ‪#‎microdancing‬ ♪



miércoles, 11 de febrero de 2015

This is your song

Hola, mi vecindario.
Hace unos minutos llegó Mirta, que grita por el hueco de la escalera y ahorra en timbres.
- Bettiiiiiiii.
Betty no responde.
- Bettiiiiii.
Entonces, Mirta en ese partido donde ansiedad mata ahorro, sube un piso más y hace todo junto (no lo veo, pero calculo que delante de la puerta sí debe haber tocado el timbre. Betty tiene un perro que ladra del otro lado).Y la escucho, de todos modos, que grita como si no hubiera subido. Su indiscutido estilo.
- ¡Soy yo! ¿Vamos a tomar mate?
El estilo de Mirta arriesga un poco más: tira la oferta y se va alejando por el pasillo onda síganme los buenos, porque el diálogo no se traslada hacia el interior de la casa de Betty, sino hacia el interior del pasillo tan acustizado que tenemos.
Hasta que silencio. Silencio.
Minutos después, como indica la norma de oro de la comedia, llega al edificio, sí, sí, señores: el marido de Betty. Un señor alto, redondo, de ojos con muchos pliegues y sonriente. Siempre me lo cruzo porque suele tomar aire en la planta baja para subir a su piso; mientras abro la puerta le pregunto cómo anda (y cómo anda es 'su salud') y él sonríe ahorrando sorbos de aire y exhala un único y breve vocablo: bien. Es-como-dramático pero ya me acostumbré porque también lo he visto subir las escaleras o pasar en su auto; acciones que me dan alivio, confianza en su capacidad de movimiento.
Bueno, la cosa es que el marido de Betty, el hombre de las pausas, sube hasta el primer rellano y le grita a las chicas (que parece que ya están en la casa de Mirta, tomando el mate de las five o'clock). Resulta ser que Marido también ahorra en timbres ahora y la ansiedad hace que el grito llegue antes que sus piernas. Y dice, como gritando a la nada que en este caso es, claramente, lo todo:
- ¿A qué horaaaa estáaaa la comidaaaa?
En tono casi galán y burlón.
¿Y quién contesta?? Mirta contesta, obvio que Mirta contesta y mi edificio es una opereta de gente que canta de un piso a otro en asuntos domésticos e interrogantes culinarios. El hueco de la escalera es la garganta del diablo.
Pero Betty no, a Betty no se la oye.
Es así como he comprendido que Mirta no está sola. Que Mirta hace eso que hace Marido, entre ellos dos se entienden, empalman estilos. Y, sobre todas las cosas: entre ellos dos le cantan a Betty.
*aguante todo, Balvanera*





lunes, 9 de febrero de 2015

talleristas

bocha de amigos (y yo misma)
abriendo la inscripción a talleres
de verano y anuales.
Lectura/escrituras varias, foto, cerámica, alfarería, música (cantar, tocar instrumentos), teatro, dibujo, pintura, bailar.
[consulte cualquier cosa, que hago el puente]
El horno se llena de bollos!
Lo mantenemos prendido, avanti los talleres!


domingo, 8 de febrero de 2015

Güelcome

'Nadie, en la vasta selva virgen
del mundo innumerable, finalmente
ve a los dioses que conoce.
En la brisa se oye sólo lo que trae la brisa.
Lo que pensamos, sea amor, sea dioses,
pasa porque pasamos.'
**Fernando Pessoa feat. Illya Kuryaki & The Valderramas
güelcome‬ ♫ 



jueves, 5 de febrero de 2015

Escribir

Me pongo a escribir. Pasan cosas. Me pongo a escribir. Pasan cosas. No se puede callar al mundo cuando unx escribe. Imposible. Unx escribe y el mundo grita, canta, aúlla el doble.
Buen día.
Y besis para todes, it's a kind of magic, magic. Magic.



domingo, 1 de febrero de 2015

Fan pípol

Ha sido una semana larga. Entrar, salir, salir. En los últimos diez días, me crucé a una sola vecina -que me llamó desde la vereda de enfrente para decirme algo-. Pongamos: mi ajetreo + el aire vacacional del vecindario, si el lenguaje me lo permite, digo: ninguno estamos demasiado en el edificio estos días. Sí, el lenguaje lo puede.
Y el remate viene a ser este: hoy (¡todas juntas!) llegaron tres señales de vida en marte: hace un rato sonaba en el pasillo un tema de Chayanne al palo (un Chayanne joven, de esos temas que sonaban allá atrás y a lo lejos. Ni sé cómo se llama, pero sé que es. Es increíble el mercado. Y es increíble, pero me dio alivio saber que ahí, del otro lado de la puerta, había una persona dándose el gusto de subir todo el volumen, y qué importa Chayanne). 
La otra señal del pasillo: una vecina me manda un mail poniéndome al tanto de un enredo entre vecinos, desajustes del 2014 que nunca volvieron a su lugar, no hay primero de enero que frene al consorcio.
La tercera señal de vida del pasillo es la misma vecina, minutos después, con otro mail. Creo que ella ignora mi relación con la escritura, o al menos eso pensé hasta ahora. El punto es que, exagerando en precisión, ha vuelto a escribir para corregir ortografías del mail anterior y firma "je, je".
Bueno, está bien. Hola, volví. Mi vecindario sigue acá, más o menos como lo dejé.
Salú.