viernes, 28 de noviembre de 2014

Canciones de antes

Yo estaba en el jardín de infantes y tenía una maestra de música, digamos, progre. Educación pública, principios de los ochenta en algún rincón avellanedense. Casa antigua remodelada con un extenso patio y un piano. En la sala practicamos durante mucho tiempo (¿meses? ¿semanas?) el hit "El extraño de pelo largo".
Me enamoré de esa canción. ¿Qué entendería de la letra? Oh inefable historia, no lo sé, pero me la aprendí y me re cabió.
Acabo de encontrar esta versión, sacudiéndole las chapas a La Joven Guardia,
shake shake, viernes 



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Premiación

Esta tarde en La Usina del Arte, se darán a conocer los ganadores del Premio Itaú de este año.
Premiación + brindis + juntarse con el resto del equipo a celebrar tanta lectura, tanto texto concursante Emoticono smile 
Todo piola. Nos vemos ahiii



sábado, 22 de noviembre de 2014

La mosca y la sopa

Me subo a un taxi, medio al borde del mal humor, estallido de dolor de cabeza, no llego a destino, días con el doble de trabajo, lluvia a cántaros, no paraguas.
Pero decía: subo al taxi. El tipo tenía puesto un viejo tema de los Redondos, baja el volumen. Le chusmeo el equipo y veo que es un disco compacto. Todo feliz, pensé. Escuchamos el primer tema sin hablar.
- No hay con qué darle, son un clásico estos tipos, le digo. Siempre que suenan te das cuenta que están sonando.
- Es increíble todo lo que movieron, todo lo que mueven, me responde enseguida.
[Se copa y sube un poco el volumen. Y me dice que el Indio toca ahora en diciembre en Mendoza. Y que no iba a ir pero hoy mismo decidió que sí.]
- Yo fui a Racing en el '98, le digo. ¡Qué banda irrepetible Los Redondos!
- ...Y después ya le empezaron a quedar chicos esos lugares, ¿en qué estadio metés a toda esa gente?
[Se emociona. Creo que si no estuviera conduciendo bajo la lluvia por pleno centro porteño, se agarraría la cara con las dos manos.]
- Claro, ya se arma un festival redondo, pienso en voz alta.
- Sí, y una de las últimas veces, se embarraba todo, una locura, todo el mundo con el barro hasta acá. Y no te importaba un carajo pero estabas con el barro hasta acá, ¿me entendés?
[ Sí, entiendo. Nos reímos, suenan Los Redondos de fondo, y es realmente increíble pensar en todo eso que hicieron, que la música, que la mística. Posta.]
- Es que la mejor parte es esa, ¿no? Un poco es la alegría del no me importa un carajo hasta donde tengo el barro con la banda tocando ahí, adelante. Todo adelante.
- Sí, qué bien la que se arma. Y el Indio se copó este año porque metió dos fechas, y yo voy a volver a ir, remata, feliz el chofer.
Me bajé y desde la calle antes de cerrar la puerta, me asomo y le digo: gran viaje, gracias, alegría con el barro hasta acá.
Salvándome del carajo de la lluvia y la cabeza quemada de laburo.
Frenar. Y subir, subir el volumen, 'con el barro hasta acá' Emoticono smile ♫




https://www.youtube.com/watch?v=G69woeT_KPE

jueves, 20 de noviembre de 2014

viernes, 14 de noviembre de 2014

*qué ves

‪#‎QuéVes‬
Notaron que el verbo *mover incluye al verbo *ver?
Y que la palabra *verbo empieza por *ver?
Estalla el viernes, o el *vernes.
Aguante la música que está al alcance de todo,
cruzando la vía pa' poderla pasar ♫



miércoles, 12 de noviembre de 2014

la Lola Mora

*Lola Mora, en 1903
Por favor, esta foto.
Una mujer! En el 1900!
Cincel en mano y en pantalones (..hellooo), dándole al mármol para sacar a la luz estas Nereidas con el nacimiento de la Venus. Hermosa.
La fuente donde reposa este zarpe de Nereidas se halla en la Costanera Sur de la ciudad. Váyanle si no la han visto.
Club de fans de Lola Mora, abierta la inscripción Emoticono heart


lunes, 10 de noviembre de 2014

México

Sucede que la única letra que le suelen cambiar a la palabra México es, precisamente, su 'x', para pegarle una jota que nomás le alisa el sonido.
Pero creo que justo esa 'x', justo ese enigma, ese interrogante es su cosa más extraña y más propia.
Estos días de noticias terribles que llegan desde México (..y estos días tienen años ya, ¿no?) he leído/escrito tanto esa 'x'. Nací en México, vivo en la calle México, y sin embargo nunca había visto circular tan urgentemente esa palabra, ahí con su x bien metida en el pecho.
Pienso en esa x que frena un poco a la lengua, que pone su corte y chasquido, que recibimos gastada pero cargada de historia, de debate y de población. Esa equis es mucho más que la suma de sus letras. Esa equis es una herida, es una pronunciación, es un territorio náhuatl y la llegada de los españoles, y es también siglos de multiplicación y resistencia.
A estas noticias de dolor que vienen de tierra adentro abriendo caminos y preguntas, a éso también quiero decirle 'x' de México.
Que grita y se oye.
Que digna y rebelde.
Que Ayotzinapa.
Que antorchas.
Que existe.
Con esa equis. Con todas sus equis de lutos y deudas, con sus equis de pasado y de futuros, con esa equis tan inconfundible, tan resignificada y viva.



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Creer o reventar

Con Diana Krall tengo al menos dos hitos de la casualidad, zarpada mal. No sé por qué Diana Krall, pero no pongo en discusión los gustos del universo para ello. Paso a contar el primero.
En el año 2005, yo estaba vacacionando en Chile, al sur de Santiago. Hacía calor, el agua era helada. En esas playas había unos puestos con techos de paja, donde vendían desde panchos con palta y lluvia de papas hasta helados de palito. La rutina más o menos: llegar, poner la manta, mirar el mar. Salir a caminar por la playa. Tocar el agua, helarse los pies. Volver a la manta. Jugar a las cartas. Rumbear al kiosquito rústico y simpaticón. Todas actividades para pasar el tiempo hasta que el sol baje un poco y el agua no estuviera tan fría. Porque el agua dejaba de estar tan fría con el correr de las horas. Paciencia.
Bueno, de éso de hacer tiempo frente al mar salen todas las historias de verano. Y esta anécdota: resulta que una tarde salgo a caminar por la playa. Y de pronto, viene de frente un profesor de la facultad con su mujer. Está claro que, siendo un profesor de teórico y de la UBA, era bastante imposible que me ubicara. Sumado a que estábamos ambos absolutamente fuera de contexto y en malla y con la cabeza llena de arena. Sí, pero. Porque justo, acá empieza la locura, justo unas semanas antes de viajar, yo había rendido un final y ése profesor había estado en la mesa de examen. Aún así, tampoco esperaba que me recordara, pero parece ser un tipo memorioso, o educado, así que respondió a mi sorpresa y nos saludamos, como dos -prácticamente- extraños pero nos saludamos.
Realmente, no podía creer la casualidad. A ese tipo lo había visto todo el año en un aula con un centenar de personas. Luego en la mesa de examen. Luego viajo hasta la costa del Pacífico. Luego ese día de mar. Luego camino. Luego él y su mujer hicieron algo más o menos similar. Luego el guionista logró que nos topemos en plena playa chilena. Vamos, es un laburo enorme para el universo toda esa convergencia. Lo aplaudo, me da palpitaciones, y sigo.
No satisfecho con eso, el universo hizo que meses después, ponganlé en marzo, Diana Krall viniera -creo que por primera vez- a la Argentina. Yo tenía un disco y me parecía bastante maravilloso ir a verla en vivo, a ella y a su zarpada banda de jazz. No consiguí a nadie que quiera pagar una entrada del Luna Park para ver a la canadiense. Sin embargo, alentada por los designios del universo, fui convencida y compré la entrada. Llegó la fecha. Me había buscado una buena ubicación: al centro, arriba, a la derecha para ver a la pianista de frente, que es el lugar de la Krall.
Los conciertos, los recitales, en general me dan una emoción enorme. La situación ya era hermosa. Bajar por corrientes, hacer la cola, entrar al Luna Park, buscar mi butaca. Faltaba un rato para que empezara e iba a empezar re puntual. Me senté a mirar el mar. Vi llegar a mucha gente. Vi llenarse el Luna Park. Estaban los instrumentos en el escenario como una postal de Hopper. Calmo y hermoso. ¿Y qué pasoó? Sí, eso pasó: sube un tipo por las escalinatas de mi sector. Viene con su mujer. Trae la misma campera de cuero con la que llegaba a clase. Es un profesor de civil, sin arena en la cabeza. Y se sientan, les juro por dios, yo atea, se los juro por dios: unos asientos arriba de la fila en la que yo estaba. Creer o reventar. Cre-er-o-re-ven-tar.
El concierto estuvo increíble. Los músicos que acompañaban a la Krall, especialmente el contrabajista (un oso gigante que tenía al instrumento de hijo), se las traen.
Creer o reventar, *all or nothing at all ♫



 https://www.youtube.com/watch?v=GHyT8m6mSuI