sábado, 27 de septiembre de 2014

*Pessoa

Comparto un fragmento del Libro del desasosiego, de Pessoa; este tipo que nació en el 1800 y es la mismísima vanguardia. Qué poeta capo, gracias totales.
*Comprender que la gramática es un instrumento y no una ley.
- Sí, éso, touché Emoticono heart
"Medité hoy, en un intervalo de sentir, en la forma de la prosa que empleo. ¿En verdad, cómo escribo? Tuve, como muchos han tenido, el deseo perverso de querer contar con un sistema y una norma. Es cierto que escribí antes de contar con ninguna norma o sistema; en eso, sin embargo, no soy diferente a los demás.
Analizándome por la tarde, descubro que mi sistema de estilo asienta en dos principios e inmediatamente y a la buena manera de los clásicos, consagro esos dos principios como fundamentos generales de todo estilo: decir lo que se siente tal como se siente -claramente, si es claro; oscuramente, si es oscuro; confusamente, si es confuso-; comprender que la gramática es un instrumento y no una ley.
Supongamos que tengo ante mí una muchacha de modales masculinos. Un ente humano vulgar dirá de ella: "Esa muchacha parece un varón". Otro ente humano vulgar, ya más cercano a la conciencia de que hablar equivale a decir, dirá de ella: "Esa muchacha es un varón". Otro aún, igualmente consciente de los deberes de la expresión, pero más animado por el afecto a la concisión, que es la lujuria del pensamiento, dirá de ella: "Ese varón". Yo diré: "Esa varón", violando la más elemental de las reglas de la gramática que exige que haya concordancia de género y número, entre la voz sustantiva y la adjetiva. Y habré dicho bien; habré hablado en absoluto, fotográficamente, más allá de lo vulgar, de la norma y de la cotidianeidad. No habré hablado: habré dicho.
La gramática, caracterizando el uso, hace definiciones legítimas y falsas. Divide, por ejemplo, los verbos transitivos e intransitivos; pero el hombre que sabe decir tiene muchas veces que convertir un verbo transitivo en intransitivo para retratar lo que siente, y para no ver a oscuras, como el común de los animales humanos. Si quiero decir que existo diré "Soy yo". Pero si quiero decir que existo como entidad que a sí misma se dirige y se forma, que ejerce sobre sí misma la función divina de crearse, ¿cómo habré de emplear el verbo ser, si no es convirtiéndolo súbitamente en transitivo? Y entonces, triunfalmente, antigramaticalmente supremo, diré "Me soy". Habré enunciado una filosofía en dos palabras pequeñas. ¿No es preferible esto a no decir nada en cuarenta frases?¿Qué más se puede exigir de la filosofía y de la dicción?
Que obedezca a la gramática quien no sepa pensar lo que siente. Que de ella se sirva, en cambio, quien sepa mandar sobre sus expresiones. Se cuenta que Sigismundo, Rey de Roma, que habiendo cometido en un discurso un error de gramática, respondió a quien se lo hizo notar: "Soy el Rey de Roma, y estoy por sobre la gramática". Y la historia narra que se lo conoció de allí en más como Sigismundo "super-grammaticam". ¡Maravilloso símbolo! Cada hombre que sabe decir lo que dice es, a su modo, Rey de Roma. El título no es malo, y lo propio del alma es serse."

jueves, 25 de septiembre de 2014

Pero recuerda

La historia es así: vivo acá hace poco más de nueve años. Y uno de mis vecinos, el que vive del otro lado de la pared del comedor, ensaya -desde mi primera semana de estadía- el mismo set de 5-6 canciones. Nueve años ensayando los mismos temas. ¿Qué hace? Pone una pista y canta encima a todo volumen. Si bien vivo en un PH –la gloria de las paredes gruesas-, justo esa pared que nos separa es un muro común con acústica nivel durlock.
Vale aclarar que su selección son tristes casi desgarradoras baladas, y mi vecino el cantor, de tanto en tanto, sale por las noches con sus botas tejanas y un equipo de parlantes. Lo cual me mata, pero la verdad un poco me da ganas de entenderlo.
La segunda semana de mi llegada, salí a pedirle por favor que bajara el volumen. Tan fuerte sonaba todo en esa casa que nunca escuchó el chirrido del timbre. La siguiente vez esa misma semana, me imaginaba que entraba con un bate de béisbol y le partía los amplificadores. Un amor, lo sé. Hasta que un día, me crucé al vecino cantor y su mujer, me presenté y les comenté el asunto del volumen. El cantor -a pesar de su cara de nada- comprendió porque (si bien bajó sólo un ápice el volumen) fue espaciando los ensayos y haciéndolos más breves. La cosa es que hace un par de años que sólo ensaya una o dos veces por mes, esos 5-6 temas obvio, a veces es sólo una pasada de sus dos preferidos.
Una tarde probé de pararme en el comedor y cantar a capela el estribillo de su hit, que muy premonitoriamente se titula “Tu cárcel” y dice: “Peeero recueeerdaaa, nadie es perfeeecto y tuuu lo veraaaás”. Como para devolverle el gesto, le puse onda. No obtuve respuesta.
El año pasado, vino a la Argentina Marco Antonio Solís, cuya llegada fue fundamental para esta historia: vi el afiche y me di cuenta: es igual a mi vecino, o viceversa. Eurekaa, señores y señoras: mi vecino interpreta sus hits, se peina, se afeita y se viste igual, es su fan y duplicado. Y ensaya del otro lado de mi comedor. Increíble.
Esta tarde de lluvia me cancelaron todas las actividades que tenía afuera. Y me quedé trabajando en casa. Y mi vecino, ensayando un poco sus canciones de siempre. Afuera llovía arduamente.
A él, mi fiel aturdidor, pero después de todo, un laburante más, le envío a través de la pared este tema. Le negocio una Lila Downs... *peeeero recueeerdaaa ♫





https://www.youtube.com/watch?v=seovw-ogGIo

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Karate text / Premio Itaú Cuento Digital 2014

Buenas, aquí comparto la lista de los primeros 124 cuentos que pasaron a la selección final del Premio Itaú 2014 de Cuento Digital.
Los concursos tienen, creo, una cosa fundamental en el oficio de escribir: nos obligan a sentar el culo en la silla -dirá el poeta- y a meternos en un texto para: pulir, encerar, pintar, lijar, pulir, hasta el momento en que uno agarra el texto, le da un besito y lo manda a concursar. Lo que sea, el punto es que en ese proceso de laburo con el texto, somos Daniel San y el Sr Miyagui al mismo tiempo. Hay algo de concretar con nosotros mismos nuestro oficio y nuestras palabras. Una cita íntima, un entrenamiento olímpico, un invaluable hallazgo, en mi opinión.
Esta lista es el resultado de semanas de lectura y selección que llevamos adelante en el Comité de Lectura (gracias Grupo Alejandría por convocarme). Arduo pero placentero laburo. Felicitaciones a cada uno de los miles de participantes y especialmente a los finalistas.
Pulir, encerar, pintar, lijar, escribir, reescribir, enviar cuento. Y listo.



domingo, 14 de septiembre de 2014

*Bigger Bang

Una noche de lluvia -en el 2006, en pleno verano- vi a Mick Jagger ponerse al menos tres o cuatro equipos de lluvia distintos en sólo un rato. Nunca había visto tanta coquetería comprimida en el tiempo, o en el clima, digamos.
Yo estaba en la platea alta de River. Anochecía, habían pasado Los Piojos, ¡Los Piojos! Chac tu chac y demases bajo la llovizna, y decenas de miles de personas esperábamos, calentitos los panchos, a la banda ésa que se llama ni más ni menos que como un tema de Bob Dylan.
Y salieron: el flaco, el pirata, el peluca y el bata, único lord con un paraguas negro que protegía su pelo blanco.
Como eran los Rolling Stones en el no-sé-qué-número de recital de su vida, en todo caso, la lluvia estaba ahí para aprender de ellos. Así era el arreglo. El agua por momentos frenaba, por momentos, tormentaba. El flaco Jagger entraba y salía a la cancha, mudando su vestimenta maravillosamente: saco y sombrero de lluvia rojos; saco y sombrero verdes; saco y sombrero azules. Un amor. Nunca había visto tanta coquetería. Tanto rock, con tanta pólvora y tanto gourmetismo.
El escenario tenía un pasillo que llegaba hasta el centro del campo del estadio. Me acuerdo que el agua no paraba de caer, yo me tapaba con la capucha de mi buzo y pensaba en Jagger, en su vestuario a prueba de gotas, en la altura con la que iba y venía por ese pasillo, con su modelaje supersport. Cantando como lo hace desde la historia de la historia del rock, un capo de la coquetería. Y un recital, por lejos, de los más zarpados que vi en mi vida.
Un besito a los Stones, que hicieron rock prendiendo fuego al agua






https://www.youtube.com/watch?v=sXsSHkWNr1c

martes, 9 de septiembre de 2014

Infinit Juana

Un día me pasó de coincidir con Juana Molina en el backstage de un festival de música en el que ella iba a tocar. Por unos segundos, nos quedamos las dos frente a un tablón donde habían quedado unos vasos de agua y restos de un catering primaveral. Hacía horas que estábamos en el mismo patio colonial. Pero en ese momento, por un segundo, como en las películas cuando alguien está al borde de la muerte (y disculpen el dramatismo, no soy yo, es culpa del cine), me pasaron por la cabeza a mil por hora y en fila todas las temporadas de Juana y sus hermanas; todo Juana y sus hermanas y todo María del pasado estallando de risa al imitar el multichifle de esas Juanas y personajes aledaños. Realmente, una locura de locuras, pero qué le vamos a hacer. La cosa es que estábamos ahí, una tarde cualquiera, tan lejos de aquella (mi) serie favorita y en un impulso salvador, me comuniqué: la miré y le hice un espontáneo chiste, algún juego de palabras en relación al patio, a los vasitos de agua, al tablón. Juana se rió, nos reímos, y se fue. Opiné hacia mis adentros que le había devuelto, personalmente, un ápice de los años de humor frente a la tele. Y fin.
Esa misma tarde se me olvidó absolutamente lo que le había dicho. Contenido de mi chiste: not found. De hecho, se volvió una anécdota (favorita) con ese espacio en blanco. Sólo llego a contar lo de antes y lo de después. Y es como si no importara más, así sucedió, como el perfil bajo de Juana, en sotto voce a pesar del patio vacío. Y se fue a cantar. Y me fui a seguir con mi tarde.
De tanto en tanto me acuerdo de sus canciones y en eso que nunca dejó de hacer: humor, al optar por la música, al peinarse, al cantar como lo hace. Ella con sus loops y su guitarra y sus frases. Su as en la manga con el que mete en una canción a todas sus hermanas. Le mando un abrazo a su: ♪ day one day one day one..♫ 





https://www.youtube.com/watch?v=NsMYnERBR8Y

martes, 2 de septiembre de 2014

Primero

'Canción animal' fue el primer cassette que escuché en mi primer walkman (dije walkman, hermoso). Yo tendría unos diez años, ni sabía bien qué era Soda Stereo. Acababa de llegar ese cassette a mi casa, con unos leones en la tapa. Lo saqué del equipo hogareño y me fui a caminar por el edificio con mis auriculares. Chau, pípol, alto descubrimiento ♫ Aguante todo.. subiiiid el volumeeeen. Buen día!




https://www.youtube.com/watch?v=iWJNKrXnm-Y