domingo, 22 de junio de 2014

*Vicente López y Planes

Ayer iba rumbo a ver el partido pero parece que mucha gente estaba haciendo lo mismo que yo, una multitud apurada, sobre la hora, tocando bocina para llegar antes de la una, tocando bocina para que la avenida sea ese quilombo de gente alentando un equipo, replicando bocinazos del olé olé olé. A ver, quiero decir que vi gente correr por las veredas. Una bandada de pibes a los piques, gritando "¡Dale dale dale que ya empieza!!". Re urgente todo y yo en el bondi viéndolos pasar. Nos miramos con un flaco que estaba como yo arriba de un bondi a las 12.55 del domingo pensando "sí, ya empieza". Como que te agarre el brindis del fin de año, solo, en el colectivo, en el medio del camino. Tremendo. Ahí me percaté de algo más: vi a todo el bondi queriendo llegar a destino, urgente, antes de la una. Y con un detalle haarmoso, que sólo se presta en esta época del año: la cantidad de accesorios celestes y blancos: bufandas, gorros, guantes, buzos. Tremendo, el verano sólo nos hubiera dado remeras, digámoslo. Y ahí el colectivero, que venía escuchando un murmullo de locutor de fútbol, de pronto, subió el volumen. Muy bien, ¡dése el gusto, señor! Lo subió al mango. La avenida empezaba a vaciarse, ya estábamos ahí, saliendo a la cancha, arriba de un bondi escapando del quilombo porteño, el tránsito y la mar en coche. Y empezó lo que estaba por empezar. Minuto épico en el aire, casi solemne. Volumen al máximo del chofer, para todos y todas. Increíble. Un saludo al chofer del 151, y otro a Vicente López y Planes por su mambo musical.





martes, 10 de junio de 2014