jueves, 30 de junio de 2011

He sido comida por el personaje

nota: lo que sigue es verídico.

Semanas atrás, un martes por la tarde.


1. Camino por la calle Corrientes, entro y salgo de librerías, paseo, busco un libro llamado Viaje al fin de la noche, de Céline. Lo encuentro fácil. En la primera librería que entro. Es caro y, en verdad, quiero un libro de cuentos, postergo su compra. Me compro uno de Juan José Saer que se llama Lugar.

2. Paso por otra librería, me cruzo con dos libros de Fabián Casas. Alguna vez quise comprar su libro de cuentos Los Lemmings, pero me acuerdo que me pareció medio malo y lo dejé en la misma góndola en que lo vi. Sin embargo, esta tarde me llama la atención. Junto a Los Lemmings han puesto otro: Ocio. Lo mejor es la tapa: al centro, una remera con la foto de Abbey Road y cuatro muchachos cruzando la senda peatonal. Simpatizamos, pienso. Tal vez, éso que Los Lemmings era malo fue una sensación de paso. Ocio está envasado en un film que no me deja chusmear nada. Lo agarro, voy a la caja y lo compro. Ya fue.

3. Entro a un café. Tengo la tarde libre y ganas de ojear mis libros nuevos (juntos, apenas suman lo que valía el de Céline, qué mal los precios). Primero que todo, saco Ocio. Le arranco el film con hambre. Y cuando lo abro, mierda! Desilusión! Yo quería cuentos y es una novela. Igual, lo empiezo. Va bien. Rockero. Urbano, bastante desamarrado. Todo tranqui hasta que de pronto: socorro, pánico... el protagonista entra a una librería por la calle Corrientes. Levanta un libro al azar, uno de Céline. Increíble! Locura! Me devora la ficción: el tipo de la novela encuentra Viaje al fin de la noche. Se me vuelan los pájaros! Creer o reventar! Sigo leyendo: el tipo abre el libro, cita frases, Céline le rompe la cabeza. Mira hacia sus costados. Y se lo afana. Sale, escapa con el libro debajo de su campera. Y después lo cita, lo abre, lo usa, Céline Céline Céline, hasta el fin.

4. Y yo en un café. Sin Céline. Con Ocio. Rockero. Urbano, bastante desamarrado, me gusta.
Releo: "Salí del cine caminando de la misma manera que lo hacía el personaje central de la película... iba por Corrientes a la altura de Esmeralda. (...) Crucé la 9 de Julio y me metí en una librería. Revisé las mesas de ofertas, pero no había nada bueno. De todos modos, no tenía plata. Pensé en irme pero me mandé hacia unos estantes que estaban en la parte de atrás. Un viejo y una mina charlaban en el mostrador, casi sin mirarme. (...) En la fila de autores extranjeros apareció un nombre que sólo había escuchado de boca de Picasso y de Roli. Céline. Viaje al fin de la noche
. Lo saqué del estante. Tenía una tapa blanca, con la firma en dorado del autor. Lo abrí al azar y leí: 'Traicionar, según dicen, es fácil. Lo difícil es encontrar la ocasión'. Cerré. Lo abrí. (...) Cerré. Me metí el libro en el sobaco izquierdo, bajo la campera. Estuve unos minutos haciendo tiempo y después salí despacio".

Uf, tremendo.