Bajé al comedor del hotel
desayuné mientras un señor pedía
que -en plena Puna, desierto lejano-
prendan la tele y pongan
crónicatv.
También sugirió el volumen más alto, ¡más alto!
Hasta que se nos vuelen todos los pájaros
que recogimos ayer
y que aún dormían en mi pelo.
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